8 Tipos de Hombres con los que Todas Hemos Salido

Cada hombre es un mundo pero no sé cómo nos lo montamos las mujeres que siempre acabamos saliendo con los mismos tipos. Da igual cómo nos lo montemos, en nuestro currículum amoroso siempre va a haber cabida para uno de estos tipos de hombres. Especímenes con los que hemos salido en nuestra juventud, y quizá no tan juventud. ¿Por qué será que siempre acabamos en los brazos de estos hombres?

Esto tiene que acabar. Si vuelves a toparte con uno de estos hombres más vale que salgas corriendo aunque lleves los tacones puestos.

1. El que no es tu novio pero hace todo lo que haría tu novio.

Pocas mujeres pueden asegurar que este tipo de hombre no aparece en su currículum de relaciones. Se le detecta por la frase estrella de “no me gustan las etiquetas” y es que este tipo de hombre nunca te dirá que está enamorado de ti o te llamará su novia, pero se comportará como cualquier novio.  Te dirá que no quiere nada serio pero antes de que te des cuenta llevará seis meses durmiendo contigo cuatro veces por semana y haciendo maratones de pelis en tu sofá. Ándate con ojo con este hombre porque por mucho que se comporte como tu novio no lo va a ser.

2. El que solo te llama a partir de las 3 am.

Si un hombre te escribe un sábado a las 3 am cuando ha salido de fiesta con sus amigos es que la caza no le ha ido bien. Por alguna extraña razón el destino siempre nos hace encontrarnos con este tipo de hombres que no son hombres. Para detectar a este especímen fíjate en si la mayoría de mensajes que te envía son preguntándote si vas a salir de fiesta esta noche. Si un hombre no quiere verte a la luz del día, sospecha.

3. El que no quiere una relación.

Te repetirá todo el tiempo que no quiere atarse y que no está preparado para comprometerse. Empieza con un “no te enamores de mí, ¿vale?” (él siempre tan considerado) pero con el tiempo acabas haciéndolo sin darte cuenta. Tanto que hasta llegas a pensar que tú tampoco quieres nada serio con él, solo disfrutar de su compañía sin compromiso y esto siempre desemboca en desastre. Ah, al cabo de los meses descubrirás las fotos súper románticas con su novia formal en Facebook. No es que no quisiese una relación. No la quería contigo.

4. El majo pero aburrido.

Después de varios desengaños amorosos las mujeres tendemos a caer en este tipo de hombre. Alguien que sea amable y cariñoso, que se preocupe por nosotras y sea buena persona. Entonces empiezas a decir “me merezco que me traten bien”. Estar con él es fácil pero terriblemente aburrido.

 

5. Don celoso.

Parece que todas tengamos que salir con un hombre posesivo y celoso para aprender cómo no acercarnos a ellos. No se deja ver los primeros meses pero cuando empieza a pensar que puede perderte se le suelta un tornillo. En el momento en el que tu novio empieza a montarte peleas por quién te ha dado a “me gusta” a una foto en Facebook, por quién intenta ligar contigo, por lo corta que es tu falda o porque no pases el suficiente tiempo con él, ya puedes salir corriendo.

6. El que tiene novia pero flirtea contigo.

Todas nos hemos sentido atraídas por ese alguien que no podemos tener, y es porque ya está pillado por otra. Sin embargo, lo que hay entre vosotros no son solo imaginaciones tuyas. Os quedáis chateando hasta las tantas, te cuenta cosas muy personales, te habla cuando no está muy bien con su novia y no la menciona bajo ningún concepto. Te imaginas cómo va a acabar, ¿no?

7. El bipolar.

De acuerdo, dirás que todos los hombres son bipolares y no irás del todo mal encaminada. Sin embargo, hay un tipo de hombre que se caracteriza por la bipolaridad. Es el que un día parece súper enamorado de ti y al siguiente si te he visto no me acuerdo. El que hoy no para de mandarte mensajes, mañana no te contesta y pasado vuelve a hablarte con las mismas ganas de siempre. El que no quiere nada serio contigo pero tampoco que veas a otros. A ver si nos aclaramos.

8. El innombrable.

Da igual de qué clase sea. Todas tenemos a un innombrable en nuestro historial de relaciones. Ese hombre que nos hizo perder la cabeza es también el que más nos hizo sufrir. El culpable de que nos haya costado volver a confiar en otra persona y el que siempre estará en nuestro corazón. De ahí que evitemos nombrarle bajo cualquier circunstancia.

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