Tener el corazón roto puede ser más cierto de lo que te crees, ¿sabes todo lo que te pasa cuando rompes una relación? Te lo contamos.

Lo que te pasa cuando rompes una relación

Todas hemos tenido relaciones complicadas. La que más y la que menos hemos pasado por rupturas doloras… De esas que no se pasan con dos tardes de vino y amigas. Seguro que sabes a lo que me refiero; una de esas rupturas que te dejan K.O. Me refiero a ese tipo de relaciones en las que, al principio, todo son cantos de sirena y, más tarde, cuando ya te has enganchado, te dejan caer y sin red. Normalmente estas rupturas son duras, la hostia que nos pegamos suele ser épica. El corazón se nos rompe… Amar con locura es doloroso, pero ver como ese amor se nos apaga… Es mucho peor.

Cuando rompes una relación de este tipo te sueles quedar vacía, rota y desolada. La confusión reina en tu vida. Tu cuerpo (no solamente tu mente) debe adaptarse de nuevo a su día a día, tendrás que recuperar la familiaridad con ciertos estados de ánimo que, seguramente, ni recuerdas. Sientes como si te hubieran arrancado una parte de ti misma… Bueno, la verdad es que algo de eso sí que hay.

¿Qué le pasa a tu cerebro cuando rompes una relación?

Estudios científicos han demostrado que las parejas implicadas en relaciones a largo plazo desarrollan una memoria interconectada. De esta forma, cada miembro de la pareja forma parte de un sistema del que dependen las dos partes. Cuando rompes la relación, la desconexión siguiente se vive de forma traumática, casi como si te hubieran amputado una extremidad. El cuerpo reacciona anhelando esa dependencia que ha aprendido. Es también similar a lo que le pasa a tu cuerpo con el síndrome de abstinencia, cuando te enganchas a cualquier sustancia.

Definitivamente, no es cosa de poetas ni de literatura. Desde un punto de visto psicológico, somos dependientes de la persona amada. Al final, el amor es como las drogas.

Adictos al amor

Cuando alguien del que estás enamorada te da la patada, tu cuerpo se vuelve loco. No importa la duración de esa relación; la ruptura hace que nuestro cerebro se obsesione de una forma insana con los primeros estadios del amor. No estamos hablando de nostalgia, es pura química.

El disgusto cuando rompes una relación activa ciertos procesos neuronales en nuestro cerebro. Todo lo que nos recuerda a la persona amada sigue desencadenando actividad en el demoninado “circuito de recompensa cerebral”, que desempeña un papel fundamental en la motivación, el deseo, el placer y la valoración afectiva.

Visto desde la perspectiva de la química cerebral, cuando rompes una relación el proceso es igual que el enamoramiento, solo que al revés. Las reacciones de la pasión romántica son similares en los dos casos. Aunque esto no es todo, existen más similitudes, pues las partes activas en ambos procesos son las mismas y que, además, se corresponden con las que se activan durante el consumo de tabaco, drogas y alcohol.

El patrón es el mismo que en las adicciones. Se activa el “circuito de recompensas” de nuestro cerebro provocando la liberación de dopamina, estos flujos nos dejan con ganas de más. Esta sensación de ansiedad, en casos extremos, nos puede llevar a dejar una sensación de necesidad apremiante. Esto es lo que provoca ese “mono amoroso”, que al final no es más que un simple síndrome de abstinencia.

Diversos estudios han comprobado que a medida que una relación romántica se va desarrollando, esa sensación de mono, se mitiga. Sin embargo, en el momento de la ruptura regresa y lo inunda todo. Los sistemas de recompensa de tu cerebro siguen esperando ese “chute” y, al no obtener la respuesta adecuada, su reacción es la misma que con la abstinencia de las drogas. Lo que tu cerebro hace al no recibir respuesta es muy simple: sube el volúmen.

Es este “síndrome de abstinencia” el que te lleva, en la mayoría de las ocasiones, a comportarte de forma tan estúpida durante las rupturas. Cuando peleas por volver con él o cuando buscas sexo sin compromiso con cualquiera, lo único que haces en realidad es tratar de responder a la llamada que te lanza tu cerebro.

Dolor físico cuando rompes una relación

El corazón roto es algo más que una licencia lírica. Estudios llevados a cabo entre personas con rupturas complicadas han demostrado que los estados de abatimiento tras una ruptura activan zonas del cerebro que controlan la angustia y el dolor físico. Es decir, cuando rompes una relación duradera o intensa, el cuerpo reacciona igual que cuando siente dolor físico. La respuesta del cuerpo es la de liberar hormonas del estrés que pueden afectar al corazón o al sistema digestivo.

En algunos casos, esta respuesta puede ser tan extrema que puede causar disfunciones serias como la miocardiopatía de takotsubo, que se conoce como el “Síndrome del corazón roto” y que, en algunos casos, puede llegar a causar la muerte.

En pocas palabras, el amor duele y eso es una realidad científica. Cuando rompes una relación te duele la tripa, te duele el corazón… El sufrimiento físico es real y puede alargarse durante meses. ¿Las buenas noticias? Ese dolor es una parte natural de ese proceso de curación que debes atravesar tras cada ruptura. Es una señal de que te estás desintoxicando. De la misma forma que se activan las zonas que gestionan el dolor, también lo hacen las que controlan nuestra personalidad y los comportamientos cognitivos complejos.

Alégrate, mientras sufres y lloras por ese amor perdido, tu cerebro ya está trabajando en adaptar tu comportamiento, equilibrara tus emociones y ponerte de nuevo en movimiento. El dolor acabará pasando, el tiempo, al final lo cura todo.

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