Relaciones tóxicas

Cómo detectar un amor tóxico en 5 signos

En ocasiones nos enamoramos perdidamente de una persona que no nos conviene. El enamoramiento nos ciega tanto que no nos deja ver que ese hombre que nos vuelve locas no nos ama como debería hacerlo. Tenemos tanto miedo a perderle que nos engañamos a nosotras mismas justificando sus actos y haciéndonos infelices.

Desde fuera parece bastante fácil reconocer un amor tóxico pero cuando eres tú la que lo está viviendo la cosa cambia, por eso muchas veces vamos de una relación tóxica a otra. Sin embargo, esto termina aquí. Más vale sola que mal acompañada y un hombre tóxico es la peor compañía que podrías tener. Si tu relación de pareja no es como la habías imaginado es posible que estés viviendo un amor tóxico.

El primer paso para salir de una de estas relaciones es reconocer las señales y aprender a detectar una relación tóxica cuando llama a nuestra puerta. Estos son algunos signos de que vives un amor tóxico:

1. Control y celos

Uno de los signos más claros de que estás viviendo un amor tóxico son los celos, normalmente injustificados. Si tu pareja controla qué haces en cada momento, te revisa el móvil y las redes sociales y se pone celoso cada vez que pasas demasiado tiempo con una persona del sexo opuesto, aunque sea tu amigo de toda la vida, es muy posible que estés viviendo un amor tóxico. Y si tú haces lo mismo, también. El amor y las relaciones han de basarse en la confianza no en el chantaje emocional.

2. No te respeta ni se interesa por lo que dices

Critica tu forma de vestir o te falta al respeto con malas palabras delante de otras personas menoscabando en tu autoestima, incluso cuando parezca hacerlo de broma. Además, si notas que tu pareja es bastante egocéntrica y que nunca se interesa por lo que tengas que decir o por los temas que te preocupan, cambiando al instante a un tema que se centre él, ya no cabe duda de que estás metida en una relación tóxica. Recuerda que mereces estar con alguien que te respete y que escuche y considere tus opiniones.

3. No te sientes completamente libre

El control y los celos previos han invadido tu vida de tal manera que sientes que no puedes tomar ninguna decisión importante de tu vida sin consultárselo a él. Has dejado de hacer cosas que deseas solo porque sabes que le van a molestar y no te apetece discutir de nuevo. Del mismo modo, no te sientes completamente libre para decirle lo que piensas realmente y has dejado de ser tu misma, convirtiéndote en alguien que ni siquiera tú reconoces.

4. Nunca parece suficiente

Hagas lo que hagas nunca parece suficiente para él. Pese acceder a lo que quiere, él siempre te pide más. Te sientes infeliz y notas como esa relación consume todas tus energías dejándote agotada. Te centras en intentar cambiar a una persona o simplemente justificas sus actos diciendo que “él es así” pero la verdad es que los dos os estáis consumiendo al estar juntos, sin permitiros crecer.

5. Te hace sentir culpable

Tiende a culparte por las discusiones, sus enfados y sus propios problemas mientras tú intentas que te comprenda. Ten cuidado porque esta es su manera de ejercer control sobre ti usando la dependencia emocional de vuestra relación y haciéndote sentir que le necesitas. No pienses que esto mejorará porque no es así. Lo mejor que puedes hacer es decir adiós a una relación que no te hace feliz.

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