La verdadera razón de por qué nos enamoramos más en verano

El sol, el mar, la montaña… Las vacaciones parecen ser el momento perfecto para enamorarnos perdidamente. Sin preocupaciones ni obligaciones. Con todo el tiempo para relajarnos, conocernos más a fondo y sobre todo, divertirnos ligando. El verano es el momento de vivir esos amores en los que nadie se pone a pensar en el futuro, los que lo único que importa es vivir el presente de la manera más intensa posible.

Danny y Sandy en Grease, Johnny y Baby en Dirty Dancing o Allie y Noah en El Diario de Noah. Todas hemos vivido un amor de verano o por lo menos querríamos tener una historia como la de las películas. Pero, ¿qué tendrá realmente el verano para hacernos perder la cabeza?

Un grupo de investigadores ha determinado que el verdadero culpable de los amores de verano no es cupido ni tampoco las películas románticas, es nuestro cerebro que en verano se encuentra mucho más receptivo a enamorarse.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Cornell, en Nueva York, el enamoramiento tiene una importante razón química y biológica a la que resulta casi imposible resistirnos. Nuestro cerebro se transforma al enamorarse liberando una gran cantidad de hormonas como la serotonina, aceticolina, testosterona, feromonas… que influyen directamente en el afecto y el deseo sexual y es precisamente durante la época estival cuando estas hormonas están más activas.

La primavera la sangre altera

El viejo refrán de La primavera la sangre altera no va nada desencaminado, aunque más que sangre es nuestro cerebro el que altera. A partir de la época primaveral, el día se alarga y gracias a estas horas de sol de más producimos mayor cantidad de hormonas relacionadas con el amor, puesto que se incrementan los niveles de endorfinas, vitamina D y de testosterona, que es la responsable del deseo sexual. Estas son las hormonas que nos vuelven más propicios a enamorarnos y aunque, empiezan a subir en primavera es en agosto cuando encuentran su pico más elevado.

Asimismo, el buen tiempo también ayuda a generar más serotonina que es la hormona del bienestar y, por tanto, la que nos hace estar de mejor humor y más receptivos cuando nos relacionamos con los demás. Esto sumado a que las altas temperaturas permiten que enseñemos más piel paseándonos con shorts y vestidos cortos, de manera que esparcimos más feromonas por el ambiente y nos ayuda a seducir a todo el que se nos acerque.

Sin olvidarnos del mayor tiempo libre del que disfrutamos en vacaciones, cuando nuestra mente se relaja alejándonos de todas las obligaciones y preocupaciones para enfocarnos en el disfrute y el placer, y es precisamente en verano cuando más tiempo tenemos para nuestro disfrute personal, conociendo a gente nueva día sí día también.

Así que no importa si terminará o no en septiembre, el mejor plan que puedes hacer este verano es ¡enamorarte!

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