Las diferencias entre ligar a los 20 y a los 30

Es posible que los 30 sean los nuevos 20 pero eso no significa que queramos ni nos comportemos del mismo modo y mucho menos, que liguemos del mismo modo. Aunque todas deseemos estar con alguien y sentirnos queridas, el modo de buscarlo cambia por completo.

A los 30 ya nos empezamos a cansar de los tíos para un rato, de esos que dicen que les gustas mucho pero que no están buscando nada serio o, mi preferida, que pasan de ponerle etiquetas a una relación. Nosotras maduramos y esperamos que nuestros ligues también lo hagan. Quizá en vano. De cualquier modo, lo importante es disfrutar de cada período y de cada relación tengamos la edad que tengamos.

Los 20: Un tío bueno para pasar el rato

De nada sirve negarlo. A los 20, un hombre nos tiene que entrar por los ojos. Eso no significa que tenga que ser Jon Kortajarena sino que tenga algo que nos atraiga. Aunque la personalidad y los gustos similares también son muy importantes, cuando no estamos pensando en una relación a largo plazo, el físico puede significarlo todo.

Los 30: Alguien con cerebro, ¡por favor!

Tras pasar nuestra veintena de tío bueno-idiota a tío bueno-cabrón por fin aprendimos la lección de que el físico no es lo más importante. A los 30 preferimos a un hombre con el que poder mantener una conversación y que te rete cada día. Ahora buscamos personalidad y carácter, eso es lo que de verdad nos enamora.

Los 20: Que le GUSTE lo mismo que a mí

Cuando descubres que su grupo de música preferido es el mismo que el tuyo o que ha visto tu película favorita mil veces, se te caen las bragas. A los 20 pensamos que la compatibilidad reside en compartir los mismos gustos, aficiones e intereses. Así es más fácil tener una conversación tomando unas cañas y conectar.

Los 30: Que QUIERA lo mismo que yo

Es necesario darnos cuenta de que ese chico que creíamos que era perfecto para nosotras no está buscando lo mismo para comprender que no son los gustos similares lo que nos hace compatibles sino, más bien, los objetivos. Por supuesto que nos gusta compartir aficiones e intereses pero lo que importa para que la relación funcione es cómo ve su futuro.

Los 20: Sexo a todas horas

Nuestro lema es Carpe Diem. Queremos disfrutar de cada experiencia al máximo y sentir toda la explosión de la pasión y la aventura de un amor en la juventud. Deseamos mariposas en el estómago, química y pasarnos todo el fin de semana en la cama a base de sexo.

Los 30: Que sepa despertar mi deseo

La pasión a los 30 se atenúa. No necesitamos estar a todas horas haciéndolo ni comiéndonos la boca. Preferimos tomarnos las cosas con más calma. Preferimos a alguien que consiga despertar nuestro deseo y sepa mantenerlo a lo largo del tiempo más que una pasión loca y desmedida de solo al principio.

Los 20: Te gusto. Me gustas. ¡Sexo!

Cuando tenemos veinte años nuestras hormonas están como están y en lo único en lo que podemos pensar es en el sexo. Queremos explorar y vivir todas las experiencias posibles. Estamos en esa etapa en la que buscamos nuestra sexualidad y vamos descubriendo poco a poco qué nos gusta y qué no, sin importarnos demasiado si una experiencia es buena o no ni tampoco con quien la compartimos.

Los 30: Si se hace, se hace bien

La mayor ventaja de la madurez es que por fin empezamos a tener las cosas claras de lo que queremos en la vida, en una relación y en el sexo y no tenemos ningún problema en decirlo. Hemos descubierto qué nos gusta y qué no. Ya no tenemos la necesidad urgente de irnos a la cama con el primero que pasa y, de hecho, no nos importa esperar por alguien que merezca la pena.

1Comentario
  • Sofi
    Publicado a las 21:40h, 18 septiembre Responder

    Los treinta son los nuevos veinte… ahora no creo que la gente esté mucho más centrada a los 30 ni buscando sentar cabeza y proyectos de vida en común… o al menos yo no me he encontrado treintañeros de esos!!! Será cuestión de mirar hombres a la carta a ver que tenéis en el menú esta semana!

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