¡No me marees más! 5 Características del hombre mareador

Si todavía queda alguna mujer que haya sido capaz de evitar a este tipo de hombre hemos de darle la enhorabuena. Eso sí, que no se relaje. El mareador acecha en todas las esquinas.

Pero ¿quién es el susodicho mareador? A todas nos viene un nombre a la cabeza cuando pensamos en el señor mareador, ese hombre que aparece y desaparece, que te busca para luego ignorarte, que un día te hace creer que le interesas, al siguiente te deja en leído y si te he visto no me acuerdo pero de nuevo te vuelve a escribir después de 3 meses. En definitiva, ese tío que no tienes ni idea de lo que quiere o deja de querer. Parece que lo único que quiere es llamar tu atención, sin ningún objetivo definido más que, como bien indica su nombre, MAREAR.

Si hay un tío que no para de entrar y salir de tu vida probablemente sea un mareador oficial. Aquí te dejamos las características más comunes del típico hombre mareador.

1. Aparece, desaparece y reaparece

Le conoces. Te gusta. Parece que le gustas. Le das tu número (gran error) y empezáis a mensajearos sin parar. Por fin quedáis y os acostáis. Hasta aquí todo normal. Después del sexo, la cantidad de mensajes se reduce hasta CERO. Bueno, estas cosas pasan. Total, pasamos un buen rato, te dices. Además, ya eres mayorcita y esta no va a ser la primera ni la última vez que un tío desaparezca después del sexo.

Pero, cuando ya te habías olvidado casi de toda la historia, REAPARECE. ¡Tachán! Y así comienza un círculo vicioso de mensajes que no llevan a ninguna parte y que no son más que para marear. De entre todos estos mensajes, 5 serán para quedar contigo, de los cuales terminará cancelando 4 con alguna excusa de fuerza mayor.

2. Solo habla de lo que le interesa

Y lo que le interesa viene a ser él mismo y vuestros encuentros sexuales. Rara vez un mareador se interesará por tus amigos, tu trabajo o tus planes… Solo será “yo esto” y “yo lo otro”. Pero preguntarte “¿qué tal el día?”, eso no, querida.

Y respecto a vuestros encuentros sexuales, a veces soltará algún comentario solo para calentarte. Lo más lógico es pensar que os vais a volver a acostar, pero no te confundas: solo quiere marearte.

3. Calentarte para nada

En línea de lo que veníamos diciendo, una de las características más clásicas de todo mareador es calentar la comida que no tienen pensado comerse. Lo más seguro es que termines rayándote y pensando qué es lo que pretende dejándote con esas ganas si no piensa hacer nada. Lo que pretende es marearte, eso es todo. Lo único que sabe hacer bien.

4. Tiene mucha cara

Cuando por fin te dices a ti misma que hasta ahí podíamos llegar y le plantas cara con cosas como “Por favor, ¿te importaría dejar de marearme?” o “Te importaría ser claro y decirme qué quieres”. Él se hará el sueco y fingirá que no sabe de qué le hablas, como si todo estuviese en tu cabecita. O te soltará el clásico, “ay, hija, qué borde”. Y, por supuesto, no te hará ni caso y seguirá mareándote como si nada. De eso no tengas duda.

5. Posee una gran imaginación

Y, por último, una característica que solo poseen los mareadores más profesionales y expertos es su amplia imaginación. Tras haber quedado unas cuantas veces y haberos acostado más o menos las mismas, él aparece con la idea de que deberías hablar y te dice que no quiere tener nada serio contigo.

Tú te quedas con una cara de no saber lo que pasa y pensando que para una vez que tienes un follamigo se termina el chollo. Y así es, se acaba pero no para siempre, porque toda buena historia de mareador siempre tiene segunda parte y cuando menos te lo esperas reaparece en tu vida.

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