Enamorarte está muy bien, pero antes de hacerlo debes asegurarte de que es lo que quieres y, más importante, de que estás con quien debes.

Antes de enamorarte, hazte estas preguntas

El amor llega cuando llega. Casi siempre lo hace de repente, no avisa y no espera. Se presenta en tu puerta y más te vale estar preparada, porque lo más seguro es que entre sin avisar. Pocas veces tienes la oportunidad de escoger el momento exacto en el que enamorarte. Esa “persona especial” llegará de repente, cuando menos te lo esperes y al ir conociéndolas empezarás a sentir esos fatíficos síntomas familiares. Primero las mariposas en el estómago, luego las ganas de estar siempre con él, el típico ¿por qué no contesta?… En fin, ya sabes, todas esas tonterías que hacemos al enamorarnos.

Enamorarte es algo que no puedes controlar, sin embargo sí hay unas cuantas cosas sobre las que podrías reflexionar antes de lanzarte a la piscina sin flotador. Si lo que quieres es tener las cosas claras y evitar que te vuelvan a hacer daño (o no hacerlo tú), piensa en todo esto cuando ya hayas tenido unas cuantas citas con esa persona y las cosas comiencen a ir bien. Si te paras, te escuchas a ti misma y respondes a estas preguntas, lo más seguro es que te acabes ahorrando algún que otro disgusto.

Preguntas que deberías hacerte antes de enamorarte

¿Cómo te sientes cuando estás con él?

A veces nos olvidamos inconsciente o conscientemente de algunos momentos incómodos por el afán de darle ese voto de confianza a la persona que nos ilusiona tanto. Está muy bien que no juzgues a la ligera a la gente, pero asegúrate de que eso que te ha hecho sentir incómoda no va a convertirse en un comportamiento habitual.

Cuando estés con él pregúntate: ¿me hace sentir insegura? ¿Sientes que no puedes ser tú misma? Ten mucho cuidado ya que, cuando comienzas la relación, es muy importante que se cree un ambiente de respeto y de confianza entre los dos. Los vicios que se adquieren al principio son difíciles de borrar.

¿Piensa en ti?

Lo que ahora te parecen detalles tontos, dentro de cinco años, cuando la llama de la pasión se haya apagado (o haya bajado de intensidad), serán importantes. Al principio los detalles, aunque son siempre agradables, pueden pasar desapercibidos. Son esas pequeñas cosas las que te enamoran, aunque, cuando estáis comenzando, no les das la importancia que le darás cuando el tiempo haya pasado.

Que se acuerde de eso que dijiste que querías probar o de si te gusta o no el guacamole puede parecer una tontería, pero ayuda muchísimo a fortalecer tu vínculo. Una persona que piensa en ti y que se acuerda de lo que te gusta y de lo que no, alguien que te colma de detalles y que es considerado, te enamorará mucho más rápido y, lo mejor es que hará que ese amor sea mucho más soportable.

¿Te imaginas tu futuro con esa persona?

Puede que todavía no te hayas parado a pensarlo. Si eres de las personas a las que no les gusta hacer planes de futuro lo entendemos. Pero si lo que pasa es que tu instinto te está gritando que te largues o te dice que no es la persona con la que vas a pasar toda tu vida… Entonces tendrías que plantearte las cosas. ¿Crees que nos vais a querer lo mismo a largo plazo? Si, por el contrario, ya estáis hablando de lo que haréis el año que viene, pues bueno… no es mala señal, ¿no?

¿Te apoya en tus proyectos?

Es importante que os apoyéis el uno al otro en todo momento. Para que una relación funcione, para enamorarte, es muy imporante que te apoye en todo lo que vayas a hacer, sin necesidad de que se implique directamente en ellos.

Si sientes que tu pareja no se interesa por tu trabajo o hace de menos ese hobby que tan feliz te hace, probablemente vuestro vínculo acabe por romperse. Enamorarte de una persona así será un error, por eso lo mejor que puedes hacer por ti es no enamorarte.

¿Es cariñoso contigo?

No importa cómo seas, no importa cuánto cariño necesites. No importa si necesitas tu espacio personal, como si eres el osito de Mimosín y necesitas atención constante, no te quedes al lado de alguien que no satisface tus necesidades de afecto. No estamos hablando de sexo, si no de contacto físico. Un abrazo y un beso pueden decir mucho de esa persona. También la ausencia de ellos lo hace. Cuidado en este punto ya que es realmente importante a la hora de enamorarte de alguien.

¿Discutes?

Discutir nunca es agradable. Mucho menos será hacerlo en esos primeros meses o semanas, cuando todo deberían ser arrumacos, cariñitos y risitas. Pero, algunas veces es invetable discutir. Enamorarte de alguien que discute mucho es peligroso, a menos que seas de esas personas a las que les encanta discutir. Sin embargo, tendrías que preguntarte siempre si merece la pena o no seguir adelante.

En este caso, tan importante como las veces que discutís, sería también la forma en que lo hacéis. Si, con cada pelea aprendéis algo el uno del otro y sois capaces de llevar vuestras diferencias con calma, cada discusión será una victoria. Pero si las discusiones se basan en gritos y faltas de respeto, no estaréis haciendo ningún bien y vuestra relación, con el tiempo acabará siendo tóxica.

¿Os cuidáis?

Tener un estilo de vida similar es un buen paso para afrontar todo lo que se os viene encima. Si estás pensando en compartir tu vida con esa persona especial y te das cuenta de que no es capaz de hacerse cargo de sí misma, más te vale replantearte el tema.

Tampoco hace falta que te busques al próximo ganador de Masterchef, pero sí que estaría bien compartir tu vida con alguien que comparte tus mismos hábitos y piensa en cómo hacerte sentir mejor, física y emocionalmente. Si encuentras a alguien así seguro que será una mejor compañía para ti a la larga.

¿Demasiado YO?

Por mucho que tengan pareja, hay personas que siempre hablan de sí mismas. Estas personas suelen gestionar su tiempo conforme a sus propias prioridades. Enamorarte de una persona así puede ser un gran problema, ya que tendrías que estar siempre pendiente de sus horarios y de su calendario para hacer algo. Organizar todo tu tiempo en base a lo que quiere otra persona no es sano. Si, por el contrario, cuenta contigo en su día a día y te ve como parte de su vida… Entonces adelantes, sois un equipo.

¿Te hace bien?

O como diría tu madre: ¿te conviene? No te digo que no lo quieras, ni que él no te quiera a ti… Pero sabes de sobra si esa persona es buena o no para ti. Si no te hace mejorar, si no te enseña cosas nuevas o no te hace sentir mejor cuando estás pasando un mal momento, entonces, ¿para qué lo quieres a tu lado? No deberías enamorarte de alguien que no te aporta nada, simplemente, dile adiós y pasa al siguiente.

¿Puedes construir una vida con esa persona?

Al final, esta es la pregunta para dominarlas a todas. Con esta pregunta puedes resumir todas las preguntas que te has hecho hasta ahora. ¿Vas a poder construir una relación sana con esa persona? Esta debería ser la primera y la última pregunta que te hagas cuando estés con alguien. Incluso si es una de esas personas que parecen más dispuestas a salir corriendo, tendrás que sentarlo en algún momento y preguntarle hacia dónde va lo vuestro.

Si no te hace falta hacer esta pregunta es porque ya sabes la respuesta. Puede ser buena o mala señal, eso ya dependerá de ti.

En fin, enamorarte nunca es sencillo. El amor llega y se va con la misma facilidad y con la misma velocidad. Casi nunca sabes hacia dónde te lleva una relación hasta que estás bien metida en ella. Sin embargo, si te haces todas estas preguntas podrás hacerte una idea bastante acertada del futuro que te espera. Como siempre, esto no son matemáticas, no es una ciencia exacta y, lo mejor que puedes hacer la mayoría de las veces es, simplemente, enamorarte y dejar que las cosas pasen.

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