Tú también te has enamorado de un capullo. ¿Por qué?

Llega un momento en la vida de toda mujer en el que pierde la razón por un capullo. Entiéndase por “capullo” aquel hombre que te promete la Luna y que de un día para otro deja de llamarte, quien no piensa en tus necesidades ni tiene detalles contigo pero que de repente un día, cuando ya has decidido pasar de él, te envía un mensaje súper mono y tú vuelves a caer como una tonta. Sí, ése es Mr. Capullo y parece que todas nos enamoramos de él, pero ¿por qué? ¿Cuál es nuestro problema para acabar siempre pilladas del hombre menos hombre de todos?

Es una verdad extendida que las mujeres sentimos una debilidad por esos hombres malos y algo chulitos pero ninguna de nosotras sabemos qué tienen exactamente para que nos resulten mucho más excitantes y atractivos que ese hombre que te llama, te escribe y hace lo que dice sin juegos ni complicaciones. Sí, los hay. Aun así nosotras preferimos a un prototipo masculino cabrón. Parece que no tenemos remedio…

Vivimos del drama

La principal razón por la que todas nos enamoramos de un capullo es porque nos gusta el peligro. Puedes negarlo si quieres pero la mayoría de mujeres queremos un poco de drama en nuestra vida. El suficiente para que ésta no sea aburrida y el chico malo nos da drama y del bueno. A diferencia del chico bueno, este hombre es impredecible, nunca sabes si hoy va a ser el día que se despierte romántico y lo único que quiera es estar contigo o si va a decidir pasar de ti.

Aunque nos quejemos de sus idas y venidas en el fondo nos encantan, son las que alteran nuestra vida y encienden nuestra pasión. Además, una relación con un chico malo es todo aventura y citas espontáneas, y esto nos enamora. Cuando se trata del amor, no queremos los mismos planes de peli y palomitas todos los viernes, queremos deseo, pasión y desatar nuestra adrenalina. Sin embargo, esto no dura y al final nos damos cuenta que no se puede tener una relación estable con este tipo de chicos.

Cambiará por nosotras, seguro

Cuando nos pillamos por un capullo nos pasamos el día excusándole. Que si no te ha hablado antes es porque seguro que está muy ocupado, que si se enfada es porque tiene mucha personalidad y un carácter fuerte, que si no quiere presentarte a sus amigos es porque prefiere pasar todo su tiempo a solas contigo y bla bla bla.

Y todas esas excusas se materializan por un motivo: la esperanza. Sí, la esperanza es lo último que se pierde y es la culpable de que vayamos de un capullo a otro capullo. Una parte de nosotras cree firme, y estúpidamente, que vamos a poder cambiarle, que él cambiará por nosotras, que nuestro amor será tan fuerte que todo lo puede. Sin embargo, no es así. De hecho, es muy probable que ni siquiera estés tan enamorada como crees estarlo, que tan solo te estés engañando con una relación que no va a ninguna parte. Porque, admitámoslo, lo que más nos gusta de los capullos es que no están locos por nosotras. Por ello, pensamos que conquistarles es un reto pero lo cierto es que no merece la pena seguir perdiendo el tiempo con ellos.

Cuando te cansas de capullos…

Por suerte, llega el día en el que te das cuenta de que el problema no es que él sea un capullo sino que tú estás perdiendo el tiempo con esta clase de hombres y seudo relaciones que no van a ninguna parte. Cuando te cansas de salir con capullos es cuando te das cuenta que realmente estás abierta a tener una relación de verdad con un hombre que valga la pena y que te trate como mereces. Al final, tenemos que enamorarnos de capullos para aprender a apreciar al bueno.

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