Te gusto. Me gustas. ¿Por qué no estamos saliendo?

Lo que más fácil debería ser termina siendo lo más complicado. ¿Cuántas veces nos hemos sentido atraídas por ese alguien que creemos que siente lo mismo pero con el que al final nunca pasa nada? Y entonces llega lo inevitable: nos rayamos. Que si de verdad le gusto o si solo me ve como a una amiga pero entonces no me habría dicho esto o no se tomaría tantas molestias por quedar conmigo, o es posible que no haya superado a su ex o que tenga miedo de estar en una relación, que si no le va la monogamia o igual soy yo que no he sido suficiente clara y le he hecho un lío… y cientos de películas varias más.

De lo que no nos damos cuenta es de que en el fondo es fácil, somos nosotros quienes lo complicamos. Si te gusta y si le gustas, deberíais estar juntos. Fin de la historia, ¿o no? Pero por desgracia nunca es así, aunque eso no significa que no lo intentemos. Estas son todas las barreras que tienes que dejar de ponerte si de verdad te gusta.

No te rayes. Debería ser fácil

Siempre hay mucho drama al principio de todas las relaciones. Que si le gusto o no, que si me pillo o si vamos a ir demasiado rápido. Lo mejor que puedes hacer es dejar de pensar y darle cientos de vueltas a lo mismo que no te va a llevar a ninguna parte. Al final las cosas son mucho más fáciles. Si disfrutas de su compañía y él de la tuya, ¿dónde está el problema?

Nada nos lo impide

Los obstáculos que os impiden estar juntos solo están en tu cabeza. La verdad es que si queréis estar juntos no hay nada que os lo impida y deberíais ir a por ello. Unas veces será más fácil y otras, puede que un poco más complicado. Es normal que os encontréis problemas por el camino pero al final del día si no estáis juntos es porque no queréis.

¿De qué tenemos miedo?

Al final todo se reduce al miedo, nuestro principal enemigo para ser felices. El miedo a ser rechazados, a mostrar nuestros sentimientos o a que nos enamoremos y nos rompan el corazón. No es más que eso, un miedo hipotético a que algo suceda pero que no es real. Tenemos que dejar ir todos nuestros miedos y arriesgarnos por lo que sentimos.

¡Déjate de excusas!

Es muy fácil NO hacer nada. Podemos seguir inventándonos excusas por lo que no funcionará diciendo que somos muy diferentes, que no iría bien y un largo etcétera, pero la verdad es que nunca podemos predecir qué sucederá. Es posible que no funcione pero también que sí lo haga y si nunca lo intentamos, nunca lo sabremos. Más vale cientos de errores cometidos que un “y si” por hacer que te atormente.

La vida es demasiado corta como para andarte con tonterías

Creemos que tenemos todo el tiempo del mundo hasta que un día nos damos cuenta que ya es demasiado tarde y que nuestra oportunidad ha pasado mientras nosotros nos quedábamos mirando cómo lo hacía. Si de verdad te gusta no esperes a que sea él quien vaya a buscarte o que lo vuestro surja por arte de magia.

“Si le gustase de verdad, me habría dicho algo”

¿Te das cuenta de que él podría estar diciendo lo mismo de ti ahora mismo? Podemos suponer y suponer lo que pasará por la mente del otro pero no lo sabremos si no se lo preguntamos. Tendemos a pensar que igual el otro no se arriesga por nosotras porque “no le gustamos lo suficiente” y puede que así sea pero para poder saberlo primero necesitamos que las cosas vayan fluyendo.

¡Lánzate! ¿Qué es lo peor que puede pasar?

En resumen, es muy fácil. Si alguien te gusta y crees que tú también le gustas, ¡dilo! O te arrepentirás siempre de no haberlo hecoh. No tengas miedo de ser tú quien le invite a salir. ¿Qué es lo peor que te puede pasar?, ¿que te diga que no? No te confundas, el “No” ya lo tienes.

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